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Archive for 18 marzo 2012

inmuebles

  INDICE DE DEMANDA DE INMUEBLES – Cdi (IDI Cdi)

 (reporte mensual inedito en la construcción e inmobiliarias)

 

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La relación con Argentina en su enésima encrucijada
 

Tango feroz

Escrito por: Ricardo Scagliola, en BRECHA
 
Uruguay
Uruguay

Los escasos resultados de las gestiones para levantar las restricciones impuestas al ingreso de productos uruguayos a Argentina y la sensación generalizada de que se trata de una política de largo aliento por parte del gobierno de Cristina Fernández colocaron al gobierno en estado de asamblea permanente. Al deterioro de la relación entre el presidente Mujica y Cristina Fernández –precipitado tras una áspera discusión entre ambos– se suma ahora un fuerte debate en la interna del gobierno acerca de cómo manejar el vínculo con Argentina.
 
tuvo que sostener con su mano izquierda el par de lentes. La incomodidad, atribuida en su momento al estilo desaliñado, descontracturado, casi desprovisto de las formalidades de sus antecesores, encubría en realidad un hito de trascendencia en su relación personal con su par argentina, Cristina Fernández. Horas antes de la clásica ronda de discursos presidenciales, trasmitida por televisión –una tradición que se repite cumbre tras cumbre, y que no fue la excepción en la cita llevada a cabo en Montevideo a fines del año pasado*–, José Mujica había mantenido una áspera conversación con la mandataria de la vecina orilla tras reclamarle el ingreso de exportaciones uruguayas a su país. “Ustedes se quejan de que exportan poco y que metemos trabas a sus exportaciones, pero se olvidan que de nuestro país llegan inversiones millonarias y, sobre todo, el turismo”, le regañó Fernández. No la vio venir. Enfurecido, el presidente golpeó sus anteojos sobre la mesa de una de las salas de reuniones del Edificio Mercosur. En el enojo, se quedó sin una de las patillas.
Se le notaba la decepción en el rostro. El ceño fruncido, la voz gruesa, las palabras pausadas. A su turno, habló de penas, dolores, frustraciones: lo de siempre. Aunque, esta vez, agregó: “trampas”. “Las soportamos, las rumiamos, y tratamos de transformarlas en flores para seguir andando”, ilustró Mujica a sus colegas de la región. Cristina lo miraba con gesto adusto. Era el trasfondo de un durísimo intercambio entre los presidentes del Mercosur, alimentado por la entrada en vigencia de un nuevo sistema de restricciones a las importaciones que, impuesto por el gobierno de Fernández, amenazaba con enfriar aun más los tibios esfuerzos por avanzar en la unión aduanera. Y entonces fue el turno de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, que delante del resto de los mandatarios de la región se mostró dispuesta a “asumir los costos” que las nuevas medidas adoptadas desde Buenos Aires tendrían sobre las economías más pequeñas.
Y es que Brasil también juega su partido con la entrada en vigor del nuevo sistema diseñado por el gobierno de Cristina Fernández. Según datos oficiales, en lo que hace al comercio entre Brasil y Argentina, 2011 arrojó un déficit de 4.242 millones de dólares para el segundo, con un sorpresivo aumento de 20 por ciento en el saldo negativo con respecto a 2010. De ahí que la nueva política comercial encauzada desde Buenos Aires tenga entre sus objetivos reducir esa brecha, aunque la meta es todavía más ambiciosa: mantener en 2012 un superávit comercial superior a 10.000 millones de dólares. Para ello, el gobierno de Cristina Fernández creó la declaración jurada anticipada de importación (djai), un mecanismo mediante el cual los importadores se ven obligados a presentar una solicitud de importación ante la Administración Federal de Ingresos Públicos (afip) y la Secretaría de Comercio argentina –al mando del funcionario ultra K Guillermo Moreno–, con potestades para autorizar o rechazar el pedido.
Con las cifras sobre la mesa, en la reunión de presidentes del bloque Brasil inclinó la balanza hacia el reclamo de los socios más pequeños por su escala –Paraguay y Uruguay–, los más afectados con la puesta en marcha del nuevo sistema. Según pudo saber Brecha, la propia Rousseff planteó en la reunión acordar “de palabra” que las medidas proteccionistas no afectarían a los países del bloque y que, en todo caso, tuvieran vigencia solamente para el comercio extrazona. Pero Fernández no dio el brazo a torcer, y de ese tiempo a esta parte los países del bloque activaron negociaciones directas con el gobierno argentino, aunque con nulo o escaso éxito. Ni la política de buena vecindad practicada desde el inicio de la administración de Mujica en busca de allanar acuerdos con el gobierno de la vecina orilla, ni lo que en un momento se dio en llamar “afinidades ideológicas” entre los presidentes de la región, ni la “mujicamanía” que supo cautivar a la opinión pública argentina con niveles extraordinarios de simpatía por el presidente uruguayo lograron lo que, por estas horas, ya es visto en el gobierno como una política “irreversible” del tercer gobierno kirchnerista.
Tal es así que hace algunas semanas el Consejo de Ministros postergó el tratamiento de la ajetreada agenda doméstica para poner la lupa sobre las restricciones a las exportaciones uruguayas con destino a Argentina. Participantes de la reunión relataron a Brecha que sobre la mesa de Suárez y Reyes la discusión giró en torno a un documento, el Plan Estratégico Industrial (pei) 2020 –lanzado por la propia Fernández en octubre de 2011–, donde ya en su capítulo primero se habla de un programa de “sustitución del 45 por ciento de las importaciones” como política a largo plazo. Funcionarios gubernamentales confirmaron que en el consejo los ministros Olesker y Fernández Huidobro reafirmaron la apuesta a la negociación y al acuerdo con Argentina. Más confrontativos, el vicepresidente Danilo Astori y el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, propusieron endurecer la posición uruguaya, cuestionando incluso la propia vigencia de los acuerdos constitutivos del Mercosur. El ministro de Industria, Ernesto Kreimerman, apoyó la línea de Astori y Lorenzo. El titular de Turismo, Héctor Lescano, para quien los intereses de su cartera están íntimamente ligados a las relaciones con el vecino país, se inclinó por la línea de Olesker y Huidobro.
El presidente eligió el camino del medio. Y pocos días después encomendó a un equipo interministerial, conformado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Economía y el Ministerio de Industria, Energía y Minería, la búsqueda de nuevas alternativas ante las restricciones argentinas. Así fue que a instancias de Mujica el prosecretario de Presidencia, Diego Cánepa, mantuvo una reunión junto al director para Asuntos de Integración y Mercosur, Álvaro Ons, el subsecretario de Economía, Luis Porto, el director Nacional de Industrias, Sebastián Torres, y el embajador uruguayo en Argentina, Guillermo Pomi, en que se barajaron distintas hipótesis: desde la posibilidad de sustituir el dólar por las monedas locales en el comercio bilateral –una alternativa que, en principio, es rechazada por Argentina– hasta la necesidad de buscar, en plazos muy breves, nuevos mercados para los productos uruguayos. Cánepa confirmó a Brecha la realización de esta reunión donde, dijo, “se acordó la realización de un estudio de impacto caso a caso para evaluar el grado de afectación de estas medidas”.
En el equipo negociador uruguayo gana terreno la idea de que este nuevo sistema vino para quedarse. Estiman que no habrá excepciones “a gran escala”, aunque confían en lo que el presidente ha dado en llamar “paciencia estratégica”. Evitan, en general, subirle el tono al conflicto. Enfilan las conversaciones hacia un análisis “caso a caso” de las declaraciones pendientes de aprobación, y juegan todas sus fichas a una reunión que, el miércoles 14, tendría lugar entre los vicecancilleres de Argentina y Uruguay, Alberto Pedro D’Alotto y Roberto Conde, aunque, según admitió Torres a Brecha, hasta el momento hubo “escasos avances” en la negociación bilateral, una situación que ha llevado al gobierno a plantearse nuevas alternativas.
LA ORDEN PRESIDENCIAL. Por lo pronto, el miem trabaja a contrarreloj en la reglamentación de la ley 18.846, de fortalecimiento y desarrollo de la industria de la vestimenta, aprobada en diciembre del año pasado con el voto de todos los partidos en el Parlamento. Mediante esa ley, el Estado otorgará un subsidio de 27,5 millones de dólares a trabajadores y empresas del sector de la vestimenta, uno de los más afectados por las restricciones argentinas. Según estimaciones del propio miem y la Cámara de Industrias, de mantenerse las restricciones unos mil trabajadores del sector podrían pasar al seguro de paro la próxima semana.
La iniciativa, que durmió en un cajón del Parlamento durante más de cuatro años, establece la subvención económica para “el desarrollo y sustentabilidad del sector”, sumergido en una crisis constante desde principios de los noventa. Según señaló Torres, con la entrada en vigencia de esta nueva ley, esos 27,5 millones de dólares se distribuirán a lo largo de siete años, concentrando los dos primeros un total de 5 millones cada uno. Del total de los recursos asignados, un tercio irá para las empresas, otro tercio para los trabajadores, y el restante para proyectos de actualización tecnológica que permitan mejorar la competitividad del sector. Como contrapartida, la ley establece un sistema de trazabilidad con el que se busca saber con certeza el origen de las prendas y así conocer el proceso productivo que atravesaron. Este será un requisito también para toda la mercadería importada, que deberá tener un etiquetado que permita identificar su origen.
De acuerdo a lo detallado por el director de Industria, mediante esta ley “las empresas deberán acreditar que están registradas en la Dirección Nacional de Industrias y que se encuentran al día con sus obligaciones tributarias y de seguridad social”. Este aspecto está vinculado a otro de los objetivos que persigue la ley, la erradicación del informalismo en este sector, que se ubica en el entorno del 58 por ciento, según aseguró Torres a Brecha. Paralelamente a esto, el miem se encuentra preparando una ronda de reuniones con empresarios con experiencia en exportación de productos a terceros mercados. En esos encuentros, que se llevarán a cabo entre la semana próxima y la siguiente, el ministerio solicitará a los actores un informe en referencia a los requerimientos exigidos para ingresar a nuevos mercados, de modo de poder determinar qué tipo de apoyos brindar al sector. A la reu­nión también estarán invitados representantes del PIT-CNT y el propio embajador Pomi.
Esta estrategia de diversificación de mercados, actualmente focalizada en la vestimenta pero con intención de replicarla al resto de los sectores implicados en los 589 millones de dólares que la industria uruguaya exporta a Argentina –que van desde el rubro automotor hasta el de los libros o los alimentos–, busca cumplir con lo que la semana pasada fue “una orden” del presidente: ver más allá del entuerto comercial con Argentina y atender, especialmente, a las oportunidades que puedan abrirse en Brasil, Chile, Perú, Colombia y México, sin descuidar las potencialidades de los mercados estadounidense y europeo, en que la apuesta es mantener o tratar de aumentar el volumen de las exportaciones uruguayas. Con un ojo en Brasil, desde donde llegan declaraciones de buenas intenciones, el gobierno busca rescatar los restos de aquella política de “buena vecindad” con Argentina, uno de los logros exhibidos con mayor orgullo por el propio presidente en la primera etapa de su gestión. Aunque ya lo dijo Cristina Fernández en vísperas de su asunción: “Nada ni nadie nos hará cambiar el rumbo”. Una declaración que, leída a través del lente de una Argentina siempre convulsionada en un juego pendular de aversiones y simpatías, tendrá que resistir el embate de un mundo demasiado inestable, capaz de devorarse todas las recetas y todas las certezas. De hecho, “nadie”, “nada” y “nunca” también fueron palabras recurrentes de sus antecesores. Y eso que ellos también creían en la infalibilidad de su hoja de ruta. n
* XLII Cumbre de Presidentes del Mercosur, 20 de diciembre de 2011.

Malditos dólares

Es la tesis del gobierno uruguayo, pero la avalan los analistas económicos consultados por Brecha: la lógica del nuevo mecanismo de control a las importaciones responde a la falta de dólares. Siempre que la Argentina tuvo problemas para equilibrar sus cuentas externas aparecieron restricciones a las importaciones y a los pagos al exterior. En este caso, la situación es distinta en lo que refiere a la fuerte escasez de dólares, pero no al notable nivel de discrecionalidad que promete el esquema pensado por el secretario de Comercio, Guillermo Moreno. La nueva norma, de carácter general, prevé que todas las importaciones a realizarse deban contar con una autorización previa. Esto les confiere a los funcionarios encargados de emitir esos permisos un poder enorme, ya que nadie conoce a ciencia cierta cuáles son los criterios que se utilizarán para aprobar las autorizaciones, solicitadas a través de una declaración jurada anticipada de importación (djai).
El gobierno argentino cree que el superávit comercial de este año (la diferencia entre exportaciones e importaciones) llegará a 9.000 millones de dólares, casi 2.000 millones más bajo que en 2011. Todo indica que Moreno se habría comprometido a lograr un superávit de 10.000 millones, que el Banco Central argentino compraría para ayudar a cerrar las cuentas externas y pagar con reservas los vencimientos de la deuda. Un Banco Central que, por otra parte, inició 2012 con un déficit de 5.428 millones de dólares en las autodenominadas “reservas de libre disponibilidad” que son utilizadas por el gobierno para el pago de la deuda. Si un año atrás el gobierno argentino pudo tomar gran parte de esas reservas excedentes, que sumaban 11.843 millones de dólares, esta vez no sólo no las tiene sino que debe recomponerlas si pretende, como dice el presupuesto 2012, volver a pagar deuda con reservas.
El propio Banco Central argentino admitió a principios de año que al 31 de diciembre pasado las reservas internacionales de oro y divisas no alcanzaban a cubrir los pesos en circulación y en las cuentas corrientes (lo que en términos económicos se conoce como base monetaria). Por eso, mediante el nuevo sistema, Argentina busca una balanza comercial más favorable a sus intereses imponiendo fuertes restricciones a las importaciones y controles adicionales a la compra y al giro de divisas que le permita –en términos criollos– juntar y cuidar los dólares. Y es que debido al default en que el vecino país se sumió tiempo atrás, la administración de Fernández no tiene la posibilidad de recurrir a préstamos en los mercados financieros internacionales para pagar la deuda. El camino elegido es el de la intervención. n
 

Esteban Valenti

Balance a la uruguaya

Por Any Ventura | 

Conocedor. Integrante del Frente Amplio, Valenti tiene en su haber 20 años de batallas electorales. 

Foto: Gentileza El País, Montevideo

 

MONTEVIDEO.- Esteban Valenti es periodista. Se desempeñó como jefe de redacción de la Agencia Internacional de Noticias Inter Press Service y fue director general de la agencia uruguaya de noticias Pressur. Desde 1992 es el director regional para América latina de la Asociación Devnet/Tips. Actualmente es el coordinador del suplemento Bitácora del diario La República. Fue el responsable de comunicación y publicidad de la campaña electoral del doctor Tabaré Vazquez a la intendencia municipal de Montevideo y a la presidencia de la república en 2004. También estuvo al frente de la campaña de Danilo Astori en 2009.

Militante del Partido Comunista Uruguayo, integrante del Frente Amplio desde su creación, confiesa: “He perdido la infalibilidad como perspectiva política. Porque la infalibilidad es típica del que nunca gobernó ni se tuvo que ensuciar las manos”.

Nos recibe en su oficina en la ciudad vieja, a pocas cuadras de la catedral. Habla fuerte y con precisión. Si algo tiene claro este personaje es el tema del poder. En uno de sus libros, Campañas al viento, cuenta sus veinte años de batallas electorales no sólo en Uruguay, sino también en la Argentina, en Santa Fe con Hermes Binner. Este hombre de 65 años nació en Italia y ese mismo año emigró a nuestro país. A partir de 1961 se radicó en Montevideo.

-Me gustaría que me ayude a hacer un balance de estos dos años de gobierno de José Pepe Mujica.

-La línea económico-social es la misma de Tabaré. Los resultados, desde el punto de vista de los indicadores sociales y económicos, son los mismos: muy buenos. La pobreza bajó el 4%, la desocupación fue la más baja desde que hay registros históricos, el nivel de inversiones se mantuvo prácticamente igual, la indigencia bajó por debajo de un dígito. Todos estos datos siguen y le diría que son la columna vertebral de un gobierno. No porque lo diga yo, sino porque es lo que elige cualquier analista para juzgar un gobierno, sea adentro o afuera de Uruguay.

-La gente está mejor.

[Enfático] -Mucho mejor. Y no hay ni un indicador, de los que se usan en cualquier parte del mundo, que me desmienta: hace siete años que los salarios están aumentando, y en el último año aumentaron proporcionalmente más. La desocupación bajó. Los ingresos familiares subieron, el consumo subió. Es decir, todos los indicadores sociales son positivos. Pero hay problemas de gestión, problemas de ineficiencia, problemas de desorden, problemas de demasiado discurso y no tantas acciones correlativas.

-Usted sigue, de alguna manera, comparando a Tabaré con Mujica.

-Sí. Le voy a dar un ejemplo. Entre las grandes reformas que hizo Tabaré Vázquez, en primer lugar está la reforma fiscal, que jamás se había realizado. Del realizado de haber reformado el sistema fiscal, se introdujo el impuesto a la renta, etcétera. Fue una gran reforma, aunque muy discutida por la derecha, que decía que se iba a caer el país a pedazos; pasó exactamente lo contrario y hoy ni siquiera lo discute. En segundo lugar está la reforma de la salud, ya que teníamos también una crisis muy grande en esa área, y fue una reforma de gran impacto social, con gran apoyo de la gente. Bien: este gobierno la ha continuado, incorporando más gente al sistema nacional de salud. Luego, en tercer lugar, hubo una reforma educativa. Fue muy polémica porque la izquierda no tiene una posición única sobre la educación.

-¿Hay quienes opinan que la izquierda no tiene un plan claro de educación?

-Llegamos a las elecciones sin una plataforma y un programa claros al respecto. Y hoy, el segundo problema más grave que tenemos es la educación. El problema es que la reforma tenía una expectativa que no se está cumpliendo. Pero, además, tuvimos y tenemos debilidades de gestión muy grandes. En el entorno presidencial a veces hay una forma de gestión de las cuestiones políticas que ha causado no pocos problemas.

-Se refiere a un estilo.

-En su estilo campechano, Mujica tiene una vinculación con la gente y una política con la gente muy buenas, que le sirvieron mucho al Frente Amplio en momentos críticos y ahora también. El tiene una relación que no tenía Tabaré con la oposición. Es una relación de diálogo permanente, de búsqueda de acuerdos, de convocatoria, y esto no es sólo forma o estilo.

-El diálogo siempre es algo positivo, por lo menos visto desde la Argentina.

-Pero Uruguay siempre fue diferente de la Argentina. Organizar un evento y que vayan todos los ex presidentes en la Argentina es imposible; en Uruguay, no. Es difícil comparar la política argentina con la uruguaya, entre otras cosas porque hay un factor que lo cambia todo: el peronismo. Acá existen partidos muy sólidos e históricos.

-¿Durante estas dos gestiones ha tenido contradicciones entre la realidad y las convicciones? ¿Debió poner a prueba sus convicciones?

-¡Muchas veces! Es más, me he dado cuenta cuán equivocado he estado. Por ejemplo, nosotros mayoritariamente hemos estado contra la privatización de los aeropuertos. Pero ahora todos estamos felices. Pasamos de un galpón de ganado a uno de los aeropuertos más lindos del mundo [las nuevas instalaciones del aeropuerto de Carrasco se inauguraron en 2009]. Nunca lo hubiéramos hecho de otro modo. No tenemos pérdida de plata ni pérdida de soberanía; ha subido el turismo, todo lo conexo funciona mejor. Otro caso es el del puerto. Pero en esto se combinan dos cosas. La primera es la realidad de gobernar. El poder tiene muchas maneras de devorarte. Una es transformar las ventanas del palacio en espejos: te creés que mirás hacia fuera y estás mirando hacia dentro, y todo se refiere a luchas de palacio. Otra forma de devorarte es que se trata del poder de manejar cosas de los demás. Todo eso tiene una tentación notoria: no hay vacuna contra eso.

-¿Qué pasó cuando Tabaré dijo lo de la guerra y los argentinos en relación con las pasteras?

-Me asombré. Empecé pensando: “¡Oh, qué horror, por qué lo hizo!”, y eso que estaba absolutamente de acuerdo con la construcción de Botnia. La otra parte es que, en realidad, si Tabaré Vázquez no hubiera hecho lo que hizo, las relaciones con la Argentina estarían diez veces peor ahora. Si él no se hubiera puesto firme, teniendo en cuenta lo que es la visión del kirchnerismo y del gobierno argentino, no habría límites.

-Usted es crítico de la relación de Mujica con el kirchnerismo.

-En primer lugar, yo como negociador nunca expondría permanentemente mis debilidades ni mi táctica. No es manera de negociar. Después de la cumbre del Mercosur acá, en Montevideo, la posición de la delegación argentina, encabezada por la Presidenta, fue extremadamente dura, y fue tratada con gran sutileza y sensibilidad por parte de la delegación uruguaya. Después de esto, creo que la relación ha cambiado. No creo que hoy ni Mujica ni el ministro de Relaciones Exteriores ni nadie se animen a decir que las relaciones con la Argentina son las mejores de todos los tiempos.

-¿Cómo es la relación de Astori [actual vicepresidente de Uruguay] con Mujica?

-Muy buena. Es un hombre absolutamente apegado al sentido del Estado, de las instituciones.

-El es menos dialoguista.

-No, él cree que la política económica argentina de protección a la industria a través de la sustitución de importaciones ya fracasó, va a volver a fracasar y no es el modelo nuestro en absoluto. Tampoco es que la política económica la maneje Astori y las otras políticas las maneje Mujica. Si Mujica, que tiene todos los poderes de la presidencia, no quisiera que ésta fuera la línea económica, no lo sería.

-¿Y Lucía Topolansky [senadora, esposa de Mujica]? ¿Qué influencia tiene?

-Bueno, Lucía es la líder. A veces coincide con el presidente, a veces tiene su propia agenda, y sus propios cuadros y sus propios candidatos. Ella tiene su agenda y su estilo.

-El segundo mandato tiene más desafíos que el primero.

-Durante el primero nosotros tuvimos que probar que podíamos manejar la economía, las fuerzas armadas, las relaciones internacionales, las relaciones internas de fuerzas de poder, relacionarnos con sectores de los cuales estamos alejados, como el campo. Históricamente, la izquierda no ha tenido una gran relación con el campo.

-Que el ministro de Agricultura y Ganadería de Tabaré haya sido Mujica era algo clave.

-Era la gran prueba. Sobre todo, frente al vaticinio de que cuando llegáramos nosotros venía el fracaso. Y fue el mejor gobierno que se recuerde en la historia de Uruguay entre las generaciones vivas. Nadie hoy se pregunta si Uruguay es viable. En 2002 la gente se lo preguntaba, y muchos respondían de una misma manera: se iban del país. Desde hace cuarenta años en Uruguay se iban más de los que venían. En cambio, desde hace dos o tres años es al revés, se invirtió.

-¿Hay un furor de inversiones argentinas en el Uruguay?

-No, hay un furor de inversiones. Las argentinas se han concentrado fundamentalmente en el campo, producto de las retenciones.

-Me parece que el gobierno uruguayo supo capitalizar esa situación.

-Es que no se aumentaron impuestos especiales, no hubo limitaciones. Además, esto implicó un aumento de la productividad muy grande en el campo. Hoy uno va a una feria de maquinaria agrícola en el Uruguay y parece Estados Unidos. O Rosario; es decir, la Argentina. Hay, en esas ferias, una gran cantidad de equipamiento argentino. Entonces, yo le diría, la inversión se da ahí y también a nivel inmobiliario. Es decir, unos argentinos buscan producción y otros buscan tranquilidad, seguridad. Lo que pasa es que ustedes nos ayudaron de otra manera. Después de Hernandarias, que fue el que trajo el ganado, el gobierno de Kirchner es el segundo gran benefactor de la ganadería uruguaya. Nosotros somos el país del mundo que exporta la carne a más altos precios, y esto es porque la Argentina no compite. Además, hay una paradoja: Uruguay recuperó, por primera vez después de cuarenta años, el mayor consumo de carne per cápita del mundo.

-¿Cuáles son los sectores que estarían hoy enfrentados a Mujica?

-En primer lugar, la izquierda uruguaya tuvo históricamente una relación muy pobre con el mundo empresarial. A pesar de haber cambiado, sigue siendo una relación de distancia. El mundo empresarial uruguayo tiene una definición político-ideológica que mayoritariamente no es de izquierda.

-Hablemos de la relación del Frente Amplio con la prensa. ¿Mujica, se enoja con los medios?

-Creo que fue mejor que con los gobiernos blancos y colorados. Respecto del enojo: sí, se enoja. Y Tabaré decía cada barbaridad. ¡Y tenía razón! La diferencia es que Mujica tiene un equipo que trabaja en pasar información, mientras que Tabaré era mucho más institucional. Lo de Mujica es, mucho más, manejo de poder. En relación con la ley de medios, Mujica dijo: “Es mejor la ley que no existe que la ley que existe”. Se va a hacer algo, pero nada que ver con la Argentina. La sociedad uruguaya no lo soportaría. Uruguay está considerado por organismos internacionales calificados como un país de absoluta libertad de prensa. No hay periodistas muertos, no hay periodistas secuestrados, no hay periodistas presionados ni echados de los medios.

-La corrupción, ¿no es un tema?

-No. No lo fue con Tabaré y no lo es con este gobierno. Mujica, además, tiene una imagen que es inatacable en ese sentido: es un hombre que vive como piensa; vive muy modestamente. En Uruguay hemos subido, año a año, en la escala de transparencia internacional. Estamos siempre en el primer o segundo lugar de América latina. El clima social es de rechazo a toda corrupción. Se lo voy a decir al revés: en la Argentina hay una zona grande de la sociedad que justifica la corrupción, que considera que poder y corrupción son inseparables..

fuente: LNR: http://www.lanacion.com.ar/1455301-balance-a-la-uruguaya

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abeceb

Informe Económico Mensual
Febrero de 2012

abeceb.com

INDICE

01. Editorial: Menos dólares y más distorsiones
02. Leve mejora en el escenario para los desarrollados
03. Industria argentina: El desafío de seguir creciendo con menos márgenes de competitividad
04. Bitácora: los datos y hechos más relevantes del mes
05. Principales variables internacionales

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danteSica(2012.02)IEM

 

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bcba

Banco Ciudad

Puede ver el Informe Económico Semanal del Banco Ciudad en:

Informe semanal N 180.pdf

El resumen y los contenidos se presentan a continuación:

LA SEMANA EN POCAS PALABRAS

Los datos económicos conocidos esta semana siguen apuntando a un escenario de menor crecimiento para 2012, sostenido en un mix de más consumo y menos inversión, sobre todo en maquinaria y equipos. Sólo la inversión en construcción continúa firme, en un contexto en el que las restricciones a la compra de divisas y las tasas de interés reales negativas mantienen el atractivo a canalizar parte de la liquidez del sector privado hacia activos dolarizados como los inmuebles, invirtiendo ahora en pesos, desde el “pozo”.

En particular, los datos duros muestran que la construcción comenzó el año con el pie derecho. El ISAC-INDEC creció en enero un 5,2% interanual (a/a), acelerándose con respecto a los registros fines de 2011 (3,2% en noviembre y 2,5% en diciembre). Asimismo, la construcción mantuvo un crecimiento por encima del promedio de la economía, que según diversos indicadores privados habría rondado el 3% en diciembre y enero. El sostén de la construcción sigue dado por la construcción de viviendas, ante la moderación de la obra pública post-elecciones.

Los permisos de edificación acompañan la tendencia creciente, anticipando que la construcción continuaría firme en el corto plazo. En este sentido, la superficie autorizada para construir en los municipios más importantes del país alcanzó el nivel más elevado desde inicios de 2008.

Hasta ahora, sólo la actividad inmobiliaria tuvo un mal comportamiento, asociado (en parte) a los efectos de las restricciones a la compra de dólares. La cantidad de escrituras traslativas de dominio en la Ciudad de Buenos Aires cayó 4,2% a/a en enero, profundizando la tendencia negativa observada a fines de 2011 (creció 10% en octubre y 3% en noviembre, para luego caer 2% en diciembre). El impacto de las restricciones se sintió con más fuerza en el segmento de viviendas premium (donde el grueso de las operaciones se realizan en dólares, al contado), más que en el de viviendas estándar (donde se concentran las operaciones con créditos hipotecarios, hasta ahora al margen de las trabas cambiarias).

En materia fiscal, esta semana se conoció la recaudación tributaria de febrero. Los recursos obtenidos por la AFIP totalizaron $47.282 millones, con una expansión interanual del 29%, similar al promedio de los últimos 6 meses (30%). Quizás el dato más relevante en este frente lo haya aportado la recaudación vinculada al comercio exterior, donde la recaudación por IVA-DGA (asociada al consumo de bienes importados) presentó una suba de sólo 3% a/a, muy inferior al promedio del año pasado (33%), lo que pone de manifiesto la ausencia de productos importados en la plaza doméstica.

Por último, los datos de salarios de enero todavía capturaron los efectos de las paritarias de 2011, con un alza promedio de 28,4%, fogoneada por un incremento del 34,7% en el sector privado registrado. Para el año que recién comienza, las perspectivas en materia salarial apuntan a un crecimiento más moderado, aunque la pauta del 18% planteada por el gobierno resulta cada vez más lejana. Tras el acuerdo de los trabajadores de la industria aceitera del mes de enero (24% de aumento), los docentes en la Ciudad de Buenos Aires acordaron un alza cercana al 23% (que continúa siendo reclamada en otras jurisdicciones donde aún no se llegó a un acuerdo), apuntando a un 2012 en el que las paritarias podrían rondar las mediciones de inflación privadas de los últimos meses (23%).

CONTENIDOS

  • Construcción: Sigue firme (pág.2)
  • Recaudación: A velocidad crucero (pág.3)
  • Salarios: Con la inercia de 2011 (pág.4)
  • La marcha de los mercados (pág.6)
  • Estadístico (pág.8)

 

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