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Archive for 8/02/12

año difícil

Banco Ciudad


Puede ver el Informe Económico Semanal del Banco Ciudad en:

Informe semanal N 177.pdf

El resumen y los contenidos se presentan a continuación:

LA SEMANA EN POCAS PALABRAS

El 2011 fue un año marcado por la desaceleración de la economía global y el recrudecimiento de las tensiones financieras. En el mundo en desarrollo, el sobrecalentamiento llevó a moderar las políticas expansivas y, con ello, el ritmo de crecimiento. El mundo desarrollado, afectado por problemas estructurales y la consolidación fiscal, sufrió una desaceleración más profunda. El menor crecimiento repercutió en el comercio internacional, al mismo tiempo que una creciente aversión al riesgo moderó los flujos de capitales hacia las economías emergentes. Así todo, la inflación global subió un escalón, motivada por subas en los precios internacionales de los commodities.

Mirando hacia adelante, se espera una nueva ronda de desaceleración. De acuerdo al FMI, la economía mundial crecería un 3,3% en 2012, medio punto porcentual menos que el año previo. El escenario previsto por el organismo asume que en Europa los spreads soberanos se estabilizan en torno a sus niveles actuales, que se limita el apalancamiento del sistema financiero, y se contienen los contagios financieros y comerciales a otras regiones. No obstante, shocks negativos, como la posibilidad de un default griego (y su magnitud), pueden alterar estas proyecciones sustancialmente.

Las economías avanzadas reducirán aún más su crecimiento, con la eurozona cayendo en recesión. Los países de la periferia europea enfrentan un panorama recesivo en los próximos dos años, debido a la dureza del ajuste fiscal, reformas estructurales que apuntan a mejorar la competitividad pero que atentan contra el crecimiento de corto plazo, y un frágil sistema financiero. Economías más fuertes evitarán la recesión, aunque con lo justo. En tanto, Estados Unidos mantendría un ritmo de crecimiento aceptable en relación al resto de los desarrollados (aunque muy por debajo de su potencial), en un año donde la campaña electoral desplaza la agenda económica hacia un segundo plano.

Con China e India como actores principales, los países en desarrollo seguirán traccionando la economía mundial. Las proyecciones para Asia emergente la erigen como la región de mayor expansión prevista para el corriente año. Si bien el comercio global se resentiría, el crecimiento asiático pone un piso para la desaceleración del intercambio en bienes y servicios. Ello sostendría, en parte, las exportaciones del resto de las regiones en desarrollo, acotando la reducción del ritmo de crecimiento (sobre todo en países exportadores de alimentos). Particularmente, América Latina exhibiría una expansión aceptable, aunque menor a la de 2011.

El escenario global no se encuentra libre de riesgos, proviniendo en su mayoría de las economías avanzadas. En el frente fiscal, la reducción de los desequilibrios presupuestarios resulta necesaria para  este conjunto de países, pero llevarla a cabo demasiado rápido atenta contra el crecimiento, mientras que hacerla muy lentamente no genera credibilidad. En el frente financiero, la exposición de las entidades a la deuda soberana genera un círculo vicioso, en la medida que el bajo crecimiento presiona al déficit fiscal e incrementa el riesgo soberano, dañando el balance de los bancos y cortando el canal del crédito al sector privado, con impacto en la actividad agregada. En el frente externo, la corrección de los desbalances globales se ha paralizado, con lo cual el crecimiento mundial todavía descansa sobre los hombros de países que en el largo plazo deben disminuir su gasto interno.

A pesar que la crisis de 2008 se superó rápidamente gracias a estímulos fiscales y monetarios coordinados, sus consecuencias se sienten aún hoy, manteniéndose los problemas de la estructura económica mundial como las principales amenazas. A ello se suman los riesgos provenientes del sistema financiero. Si bien Argentina se encuentra relativamente aislada de los mercados financieros internacionales, sus socios comerciales no lo están, con lo cual el golpe financiero bien podría tener un correlato real. El problema reside en que ello ocurriría en un marco en el cual se prevé, por causas propias, una moderación de la actividad doméstica y menores grados de libertad para la política económica.

CONTENIDOS

  • Un año difícil para la economía global (pág.2)
  • La marcha de los mercados (pág.6)
  • Estadístico (pág.8)

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