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Archive for 31 julio 2010

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y esta semana CIRA distribuyo el siguiente correo:

CIRA en la radio:

AUDIO COMPLETO del programa “COMERCIO EXTERIOR SIGLO XXI” de Ayer, martes 27/07/10
Ayer hemos realizado una nueva emisión, que recomendamos muy especialmente, del programa de la Cámara de Importadores de la República Argentina. En efecto, en “COMERCIO EXTERIOR SIGLO XXI”, pudimos analizar, en profundidad, temas estratégicos para los importadores y los operadores del comercio exterior argentinos.

Esta vez, contamos con la presencia de:

* Lic. LAURA BARBERO – Directora Coordinadora General de FECACERA (Federación de Cámaras de Comercio Exterior de la República Argentina), comentando, con mucha rigurosidad y visión federal, la realidad de los operadores del comercio exterior del interior del país.

* Lic. Enrique Avogadro – Director General de Industrias Creativas y Comercio Exterior, y Director Centro Metropolitano de Diseño, del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, explicando la actualidad de las empresas porteñas, la situación del Puerto, las cifras de exportación de servicios vs bienes producidos en la ciudad, etc.

* Dr. Tomás BULAT, Master en Economía, Periodista Especializado en economía global, desarrrollando su visión sobre el comercio exterior y el aporte del mismo para la obtención de reservas al haber llegado a los 51.000 millones de dólares, y, desde su visión estratégica, su opinión sobre  las Perspectivas Económicas Nacionales e Internacionales.

Estamos enviando completa la emisión del programa de ayer, MARTES 27 de julio de 2010.

Lo pueden escuchar en el link de nuestra web o ingresando aquí: Programa del 27/07/10

Toda la información contenida en estas páginas pertenece (a) a las fuentes citadas de buena fe; (b) a sus autores declarados; ó (c) a INFORMACION ESTRATEGICA, por lo que queda prohibida su reproducción total o parcial sin expreso consentimiento de (a), (b) ó (c). – Todos los derechos reservados

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LOS ÉXITOS DE BRASIL TAMBIÉN SON MI OBRA
Publicado el 28/07/2010

Por Hernán Gómez Bruera
 
ENTREVISTA A FERNANDO HENRIQUE CARDOSO

Dos veces presidente de Brasil (entre 1995 y 2003), Fernando Henrique Cardoso es una figura política clave para entender ese país que hoy ha adquirido un lugar destacado a nivel mundial. Intelectual, antes que político, Cardoso se hizo conocido entre los círculos de izquierda durante los años sesenta por su obra Dependencia y Desarrollo en América Latina. En aquel libro, escrito junto a Enzo Faletto, el sociólogo planteaba que existía una relación de dependencia de los países periféricos frente a las economías centrales y proponía una agenda para revertirla.

Aquella obra no sólo le dio fama universal, también lo convirtió en un referente para la izquierda latinoamericana. Sus viejas posiciones cambiaron con el paso de la academia a las altas esferas del poder. En 1995 Cardoso fue electo presidente de Brasil luego de una exitosa gestión como ministro de Hacienda. Se abocó entonces a la tarea de emprender una apertura gradual, un programa de ajuste estructural y la más numerosa serie de privatizaciones que conozca la historia de ese país. A los pocos días de asumir, y al ser cuestionado por la congruencia de su programa “neoliberal” frente a sus viejas ideas desarrollistas, declaró a un periodista: “olviden todo lo que escribí”. Aunque a la fecha niega haber hecho esa afirmación, las inconsistencias entre el intelectual y el político han sido señaladas por más de uno.

Cardoso y Lula han tenido una historia de encuentros y desencuentros políticos, pero también de envidias personales. A finales de los ochenta discutieron formar juntos un partido político de izquierda. Con el tiempo sus caminos se separaron. Mientras Lula se abocó a la formación de una organización más radical, el PT, Cardoso creó unos años después una organización más moderada, y abiertamente socialdemócrata: el PSDB. En esta entrevista ofrecida durante una visita a la Universidad de Cornell (Nueva York), el ex presidente habla de los éxitos de Brasil y reclama un lugar en la historia. Por momentos, el gran profesor, brillante y acucioso, domina al político y hasta cierto punto lo ciega.

– Pareciera que Brasil finalmente está disfrutando al menos una parte de la grandeza a la que siempre ha aspirado. Hoy se habla de su gran despegue económico, se discute si es ese país es el líder de América Latina y si está convirtiéndose en un poder global. ¿Es injusto para usted que Lula esté llevándose la mayor parte de los créditos? En una reciente entrevista el presidente afirmó que usted no puede soportar que alguien sin títulos académicos como usted y que no habla inglés haya llevado a Brasil al lugar en el que hoy se encuentra… ¿Cuántos méritos son de Lula y cuántos suyos?

– Yo diría que cada uno merece la mitad de los créditos. Las políticas innovadoras fueron creadas durante mi gobierno, pero Lula las continuó y amplió. El programa de estabilización económica comenzó incluso antes de mi mandato, cuando yo era ministro de Hacienda. En materia económica, la apertura comenzó durante el breve periodo de Fernando Collor y la estabilidad se alcanzó durante mi administración. Bolsa Familia [el programa de distribución de renta, similar a Oportunidades] fue ideado durante mi gobierno bajo el nombre de Bolsa Escola. Lula fusionó los programas que yo creé y los amplió. Durante mi gobierno llegaron a 5, 5 millones de beneficiados y hoy son 11 millones.

– Cuando piensa en la próxima década ¿dónde ve a Brasil y a América Latina?

– A mi modo de ver, las dos naciones más promisorias en la región son Chile y Brasil porque son los que tienen el mayor grado de institucionalidad y la mayor consolidación democrática. Brasil tiene una gran oportunidad porque ha logrado conquistar una base sólida: tenemos un sector privado emprendedor, un sistema financiero fuerte capaz de promover el ahorro y la inversión nacionales a partir de bancos públicos; tenemos tecnología y buenas universidades. Algo importante es que nuestras empresas públicas han sido flexibles a la participación del sector privado y viceversa. El mejor ejemplo es Petrobras. A diferencia de México, nuestra empresa de hidrocarburos no ha tenido los mismos constreñimientos que Pemex. Creo que esta es una de las claves del progreso brasileño. También cuentan la estabilidad en las reglas vinculadas al capital externo y la existencia de instituciones regulatorias en manos de cuadros técnicos. No me cabe duda que la fortaleza de nuestras instituciones nos ha dado solidez económica. Por todo ello, cuando me preguntan si Brasil tiene posibilidades de convertirse en la quinta economía mundial suelo afirmar que sí. Ahora, cuando me cuestionan si podemos ser una sociedad más decente expreso mis dudas. Tanto en el aspecto educativo, como en lo que se refiere a la criminalidad o a la vigencia del Estado de derecho tengo mis dudas.

– Si uno realiza un análisis objetivo entre sus dos administraciones y las dos de Lula pareciera haber una gran coincidencia entre las políticas impulsadas por el PSDB y el PT, sus respectivos partidos, en el nivel nacional. Uno no puede dejar de preguntarse por qué no ha sido posible crear sino un gran partido socialdemócrata a partir de ambos, cuando menos una alianza. Pienso que si esto hubiera ocurrido, tanto su gobierno como el de Lula habrían conseguido impulsar agendas más progresistas, pues no tendrían que haber hecho alianzas con partidos más conservadores. ¿Por qué ha sido históricamente imposible acercar a estas dos fuerzas?

– Ha sido fundamentalmente una cuestión de poder: quién ejerce el control. Las diferencias ideológicas son sólo una justificación. Cuando Lula ganó la elección en 2002 yo esperaba una postura más flexible frente a nosotros. Sin embargo, tanto el como su partido decidieron que nosotros éramos el enemigo en materia electoral. Con eso se perdió una oportunidad. Claro, hoy hay complicaciones adicionales. Actualmente ciertos sectores del PT representan una opción de capitalismo estatal, mientras sectores del PSDB están más a favor de un capitalismo liberal. Unos creen en un capitalismo donde el sector privado tenga más poder y otros en un capitalismo donde el sector público tenga preponderancia. Con esto, algunas diferencias ideológicas se están haciendo presentes. Quien instrumentó una política económica más cercana a la mía dentro del PT fue el sector encabezado por Lula. Sucede que otros sectores de ese partido están adquiriendo hoy mayor influencia. Lula es más que el PT y nunca tuvo ideas propias. Lo que ha hecho es practicar una política de trapecio…

– ¿Tiene usted respeto intelectual por Lula?

– No. Lo respeto a nivel personal, pero Lula carece de ideas. Sabe adaptarse rápido a distintas situaciones. Es un buen hombre, pero puede decirme una cosa a mí, otra a ti y otra a alguien más. La ideología y las posiciones de Lula varían de acuerdo a las circunstancias.

– Usted también ha modificado sus posiciones y su ideología a lo largo de la historia…

– ¡Pero nunca tanto como Lula!

– Veamos, en 2005 usted escribió un artículo en el diario argentino El Clarín en el que literalmente criticaba a Lula por haber “traicionado a su clase” por la forma en que se apartó de sus posiciones originales. Viniendo de una persona como usted, que también modificó radicalmente sus posiciones políticas cuando fue presidente, ¿no es esta una acusación muy fuerte? También podría decirse que usted traicionó a una generación de intelectuales o quizás a usted mismo como intelectual…

– Mis incoherencias no son tan grandes como las de Lula. Si se leen con cuidado las cosas que yo escribí antes no son tan distintas de las que digo ahora. En el caso de Lula son totalmente diferentes… ¡Para bien de Brasil! Ahora, en defensa de Lula debo decir que el nunca se identificó como un izquierdista y nunca lo fue. En ese sentido nunca traicionó una ideología específica y, hasta cierto punto, tampoco traicionó a su clase porque siempre ha buscado mejorar la situación de los trabajadores… No sé exactamente qué fue lo que escribí en ese artículo ni cómo fue traducido al español. Mi principal crítica a Lula ha sido su tolerancia a la corrupción. Nunca acepté la forma en que manejó esas cuestiones.

– Pero en semanas recientes usted también ha venido criticando al presidente y a su partido de practicar un “autoritarismo popular”, algo que también tiene que ver con la relación entre Lula y los movimientos sociales. La crítica suena muy conservadora viniendo de un hombre con su trayectoria…

– Y lo es. Quizás no fue la etiqueta adecuada, pero muestra lo que tenía en la mente. Pensemos en cómo Lula seleccionó a su sucesor en la presidencia. ¿A quien consultó? A nadie. Fue un dedazo como los del PRI en México. Lula y el PT controlan a los movimientos sociales porque el gobierno los financia a todos y los manipula.

– Usted también financió varios movimientos sociales durante su gobierno…

– Los financié, pero nunca los controlé. Además, fue el Estado quien los financió, no fui yo. Pero pasemos a preguntas menos domésticas, por favor. ¡Parece que los mexicanos ahora se han convertido en brasileños! (Risas)

– ¿Cómo se reconcilian sus viejas ideas sobre la teoría de la dependencia con lo que fue su práctica como presidente de Brasil y con el sitio que ese país ocupa hoy en el mundo global?

– Valdría la pena que quienes me critican por haberme apartado de esas ideas leyeran mi libro. En ese texto yo argumentaba, por un lado, contra las ideas de una izquierda comunista que planteaba que era imposible desarrollarse dentro del sistema capitalista sin llevar a cabo una revolución y, por el otro, contra de el pensamiento que entonces dominaba la CEPAL –donde yo trabajaba— que concebía el desarrollo como una cuestión vinculada únicamente a lo económico, sin asociarse también a factores políticos y sociales, como planteaba la tesis central de mi libro. Hoy sigo pensando lo mismo. La gente me pregunta esto una y otra vez porque no han leído lo que escribí. Me culpan por algo que supuestamente dije cuando no es así.

– ¿Todavía percibe usted una relación de dependencia estructural de las economías en desarrollo frente a las economías desarrolladas?

– Hoy vivimos grandes transformaciones. El sistema internacional no es estable. Países que antes estaban en la periferia como China o Brasil se están moviendo hacia el centro. Todavía hay desbalances, desde luego. Suficiente con ver a naciones como Bolivia o Paraguay que permanecen en el mismo sitio. Pero si uno lo analiza, los centros de poder económico siempre se han desplazado a lo largo de la historia: de las ciudades italianas, a España y Portugal, pasando por el Reino Unido y hasta los Estados Unidos. El centro siempre se mueve. La gran pregunta sigue si es posible tener un capitalismo más igualitario. Yo dudo que sea posible.

– En más de una ocasión, usted ha negado haber encabezado un gobierno “neoliberal”. El argumento que le he leído, a grandes rasgos, es “no soy neoliberal porque no privaticé PETROBRAS ni el Banco do Brasil”. Lo cierto es que bajo su administración se emprendió el mayor programa de ajuste estructural y de privatizaciones de la historia y se siguieron varios postulados del Consenso de Washington. Independientemente de si usted suscribe o no eso que se considera como neoliberalismo, la mayor parte de las políticas que su gobierno impulsó bien pueden recibir esa calificación. ¿No sería mejor aceptar que, debido a las circunstancias, usted se vio forzado a instrumentar una serie de políticas fondomonetaristas para así contribuir a un debate más fructífero y contribuir a su propia credibilidad intelectual?

– He rechazado la etiqueta neoliberal, en primer lugar porque el prefijo “neo” no es adecuado. ¿Qué es nuevo o por qué? Rechazo ese apelativo que además, porque constituye una estigmatización política y porque es falso. Al menos en Brasil, ser neoliberal implica entregar todo a las fuerzas del mercado y no poner atención a la dimensión social. Mi gobierno fue exactamente lo opuesto a eso. Yo expandí las políticas sociales y privaticé solamente lo que necesitaba ser privatizado. Si yo fuera un neoliberal, Lula lo sería también. Tanto el como yo somos socialdemócratas… si es que eso tiene algún sentido en América Latina.

– Cambiando un poco el tema, usted ha convocado a nueva estrategia para el combate a las drogas a nivel mundial. ¿Podría hablarnos de su posición frente al asunto?

– Comencé esa discusión sobre el problema de las drogas con un grupo de ex presidentes de América Latina y ahora estamos tratando de crear una comisión global. Es un tema importante porque lo que está en juego es la propia credibilidad de nuestras democracias. Hemos propuesto una aproximación diferente al problema de la “guerra contra las drogas” porque estamos fracasando en ese frente. El consumo no ha disminuido y, a pesar de esfuerzos emprendidos en países como Colombia y México, los niveles de producción y distribución no han disminuido. Hace falta modificar el paradigma actual. En lugar de hablar de una guerra, necesitamos otro tipo de instrumentos, más pacíficos, que permitan disminuir el daño que éstas causan. Poner a los consumidores en prisión no es la solución. En Estados Unidos, por ejemplo, hay cerca de 500 mil presos –la mayor parte negros y pobres—cumpliendo condenas por consumo de estupefacientes. En Colombia y México muere gente todos los días con resultados mediocres. La demanda de drogas es tan alta que aunque los gobiernos acaben con un cártel otro llega pronto en su reemplazo. En uno de mis viajes por, una de las máximas autoridades involucradas en el combate a las drogas en Colombia me lo expresó claramente: “estamos matando traficantes, pero no estamos logrando disminuir la producción de drogas”.

No hay una receta para disminuir el consumo de drogas y el daño que éstas causan. Sin embargo, tenemos que comenzar por acabar con el tabú que existe en torno a ellas. Las drogas son perjudiciales, pero mucho depende de cómo se utilizan. Por ejemplo, la mariguana consumida en grandes cantidades puede ser más perjudicial que el uso ocasional de cocaína en cantidades moderadas. El ejemplo más positivo que he visto está en Portugal, donde en 2001 decidieron despenalizar el consumo de drogas. Hoy nadie en ese país va a prisión por utilizar drogas. A fin de cuentas, eso sería promover que continúen utilizándolas más dentro de las cárceles. A la par de la despenalización, Portugal ha instrumentado un conjunto de políticas orientadas a reducir el consumo de narcóticos con resultados positivos. Quiero aclarar que se trata de despenalizar y no de legalizar. Si hiciéramos esto último enviaríamos una señal equivocada señal porque las drogas son perjudiciales para la salud.

ORIGINAL EN ESCENARIOS ALTERNATIVOS;

http://www.escenariosalternativos.org/default.asp?seccion=protagonistas1&subseccion=protagonistas1&nota=3853

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El IAE “GENERAL MOSCONI” 

nos  hacer llegar la declaración de 8 Ex Secretarios de Energía de la Nación sobre la necesaria normalización de los Entes Reguladores de Electricidad y Gas Natural (ENRE y ENARGAS), publicada el 26 de julio de 2010.
Puede acceder directamente al texto de la Declaración haciendo click AQUÍ.

o bajarla en pdf:

ExSecEntes

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asap: ASOCIACION ARGENTINA DE PRESUPUESTO Y ADMINISTRACION FINANCIERA PUBLICA

Actualización a julio de 2010 de las Estadísticas Fiscales Argentinas PDF Imprimir E-Mail
La Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública tiene el agrado de presentar la actualización al mes de julio de 2010 de las “Estadísticas Fiscales Argentinas”.El objetivo de esta publicación es facilitar a investigadores, estudiantes y público interesado el acceso a la información estadística sobre finanzas públicas; información que, en general, se encuentra dispersa en un sinnúmero de publicaciones y carece de una adecuada sistematización. Para cumplir ese objetivo la publicación presenta una recopilación inédita en su envergadura de las estadísticas fiscales argentinas, a la que acompaña con las notas metodológicas necesarias para su mejor comprensión.

Leer más…

 

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Puñaladas y mails grupales: cuando la psicología invade los negocios

Décadas de estudios en ciencias cognitivas y neurobiología están revolucionando la gestión, el marketing y la economía.

PorSebastián Campanario
scampanario@clarin.com

 

De pobre consuelo le debe servir a Kitty Genovese, una mujer apuñalada en 13 de marzo de 1964 a 30 metros de la entrada de su edificio en Manhattan, saber que su asesinato dejó una enseñanza para los managers que mandan correos electrónicos en la actualidad. Pero algo es algo.

Dos semanas después del crimen, The New York Times sacó un artículo en tapa, de mucha repercusión, en el que narraba como más de 30 testigos vieron la escena o escucharon los gritos de Genovese, y nadie llamó a la policía. El fenómeno propició una catarata de análisis sobre la “anomia de la sociedad norteamericana moderna” y captó la atención de dos jóvenes psicólogos sociales que trabajaban en ese momento en Nueva York: Bibb Latané y John Varley. Ambos sospecharon que existía una relación inversa entre la cantidad de testigos y la reacción esperable. Para corroborarlo, contrataron a un actor que simuló ataques epilépticos en distintas esquinas de Manhattan. El resultado corroboró su hipótesis: a mayor número de testigos, menor es la probabilidad de que alguien se acerque a ayudar.

El “síndrome Genovese” o “bystander effect” (“efecto transeúnte”) es, desde entonces, uno de los hallazgos más sólidos de la psicología social: la responsabilidad se diluye cuando crece el número de personas, lo cual llevó al gurú de la teoría de la decisión y experto en persuasión Robert Cialdini a hacer una recomendación para el oficinista moderno: Si usted quiere obtener algún tipo de respuesta, nunca jamás mande mails grupales. Aunque lleve más tiempo, personalice cada mensaje. Es una verdad científicamente comprobada.

Vista desde una perspectiva más amplia, la recomendación de Cialdini es producto de uno de los fenómenos epistemológicos más interesantes de los últimos tiempos: el de la apertura de las compuertas de décadas de estudios de las ciencias cognitivas (psicología tradicional, social, neurociencias, etc.) y la llegada de este torrente al mundo de la economía, el management, el marketing y la teoría de la decisión.

Paperas que acumulaban polvo en publicaciones médicas especializadas de las décadas del 60 y 70, de golpe, sirven ahora de insumo básico para economistas y especialistas en teoría de la decisión. La tendencia es tan fuerte que libros que mezclan sutilezas del comportamiento con economía académica o negocios están al tope de las ventas en la categoría de no ficción en Estados Unidos y Europa. Van desde los best sellers de Malcolm Gladwell (Blink, The Tipping Point y su más reciente What the Dog Saw), de Richard Thaler (Nudge), de Daniel Ariely (Predictably Irrational) o de Richard Wiseman (59 seconds).

Homero vs. Spock

“Respecto de las relaciones entre ciencias cognitivas y economía, por supuesto que hay mucho por avanzar. A la larga, uno esperaría que los modelos usados en economía tengan “fundamento cognitivo”, o sea que se basen en evidencia relevante tomada de esa área”, explica el economista y profesor de la UBA Daniel Heymann. “Hay un campo abierto para trabajos conjuntos de experimentación y análisis”, sigue Heymann, quien recientemente visitó al neurocientífico Facundo Manes (ver entrevista aparte) para ver cómo afectan las situaciones de estrés típicas de las megacrisis al proceso de decisión con respecto a las “condiciones normales”.

Pero aun sin estrés, los errores en las decisiones de “todos los días” se multiplican. Ernesto Weissmann, profesor de Teoría de la Decisión en la UBA y titular de la consultora Tandem, menciona los más comunes: “El `efecto Dunning-Kruger’, un fenómeno psicológico según el cual las personas tienden sistemáticamente a pensar que saben mucho más de lo que saben en realidad; o el “efecto manada” (en una reunión de empresa, si la mayoría vota algo diciéndolo en voz alta será mucho más difícil votar lo contrario que si lo hiciéramos de manera anónima sin saber qué eligió el resto)”.

“También tenemos problemas para diferenciar nuestra habilidad de la suerte. Los sesgos de atribución nos hacen pensar que si nos va bien es fruto de nuestras habilidades, pero si nos va mal es fruto de la mala suerte“, agrega.

En la economía académica, el avance de las ciencias cognitivas tuvo su principal campo de desarrollo en la economía del comportamiento, el terreno que abonaron los psicólogos israelíes Daniel Kahneman (Nobel en 2002) y Amos Tversky y que estalló en los últimos diez años. La rama no se convirtió, como exageraron en su momento algunos cognitivistas, en un reemplazo para el modelo neoclásico dominante, pero le aportó realismo a una visión tradicional que hasta no hace mucho tiempo daba por hecho que la racionalidad primaba en los agentes a la hora de tomar decisiones. En palabras de Richard Thaler, de la Universidad de Chicago, “la economía clásica está llena de “Sres. Spock”, fríos, desprovistos de emociones y con una capacidad de cálculo ilimitada, mientras que en la vida real abundan los `Homero Simpson’, más impulsivos a la hora de elegir”.

Campo emergente

A nivel local, los paperas que recibe la Asociación Argentina de Economía Política para su reunión anual ­tal vez la muestra más amplia sobre la producción académica en economía en la Argentina­ contemplan en forma creciente estudios sobre comportamiento y felicidad, una prima hermana de la behavioral economices. A principios de este año, el economista argentino Daniel Aromí, que investiga en Maryland, comprobó que la presencia de términos de la psicología en trabajos de economistas se elevó notablemente en la última década.

Para ello, analizó por computadora centenares de miles de estudios publicados en los principales journals del mundo en los últimos 122 años.

Pero, como todo campo nuevo con aspiraciones, está plagado de críticos y de zonas grises. El efecto exceso de confianza que mencionaba Weissmann párrafos más atrás se contrapone al efecto de “aversión al riesgo” (perder nos duele mucho más de lo que disfrutamos ganar). Con lo cual siempre hay una explicación “behavioral” a medida para explicar cualquier situación de mercado: cuando los agentes son muy conservadores o cuando toman muchos riesgos.

Entre los enemigos de los refinamientos psicológicos en economía hay Nóbeles de economía, como el matemático israelí Robert Aumann, quien cree que en el fondo los incentivos siguen siendo los que mandan y que la presencia de sesgos viene siendo exagerada. O divulgadores como el inglés Tim Harford, que también desconfía de los cognitivistas y prefiere aplicar la lógica económica a instancias no tradicionales para esta ciencia, en la tradición de Gary Becker o más recientemente de Steven Leavitt.

“La revolución de los aportes de las ciencias cognitivas hasta ahora se dio más en la microeconomía, la asignatura pendiente es la macro”, dice Fernando Navajas, economista y profesor de la UNLP y de la UBA.

Si bien hay incursiones muy incipientes en las políticas públicas (una decena de economistas del comportamiento colaboran activamente en la administración de Barack Obama, y ayudaron entre otras cosas, a mejorar los paquetes de estímulo fiscal de 2008 y 2009), el aprovechamiento de “insights” que llegan desde la psicología y las neurociencias es más intenso por el momento en el mundo de los gurúes de liderazgo, felicidad, persuasión, marketing, etc. La pobre Kitty Genovese, con sus gritos a las 3 a.m. en la noche de Manhattan, puede dar fe de ello.

 

original en iEco;

http://www.ieco.clarin.com/empresas/Punaladas-grupales-psicologia-invade-negocios_0_152400005.html

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La solvencia de sus exportaciones empuja el crecimiento argentino

25/07/10 Exito. Por primera vez en siete décadas nuestro país dispone de una producción que le interesa comprar sobre todo al sector más vigoroso del capitalismo.

PorJorge Castro – ANALISTA
 

Los datos cruciales de la economía argentina en 2010 son los siguientes: en el segundo trimestre creció 12% anual y 8.9% en el primero . En el año aumentaría 7% o más. Según FIEL, la industria se expandió 10% anual en los primeros cinco meses, arrastrada por una producción automotriz que se expandió 61.2%, con ventas a Brasil que aumentaron 55%. A su vez, la cosecha de granos es 53% superior a la de 2009 y treparía a 94.3 millones de toneladas, con una producción de soja de 55 millones de toneladas (+77% respecto al año anterior).

El resultado es que las exportaciones agroalimentarias representarían U$S 22.600 millones (+21% respecto a 2009) y el complejo sojero alcanzaría U$S 16.450 millones. En junio, las importaciones tuvieron un auge de 52% y crecerían 38% en el año, con exportaciones que ascenderían a U$S 65.300 millones. Finalmente, se mantiene la fuga de capitales : en los primeros seis meses del año han salido unos U$S 3.200 millones, que ascenderían a U$S 11.000 millones al concluir 2.010. Se suman a los U$S 49.681 millones que se han fugado desde julio de 2007. Al mismo tiempo, las reservas han crecido y alcanzaron esta semana U$S 50.100 millones . Significa que el superávit de las cuentas externas (ingreso de dólares) alcanza para financiar el aumento de las importaciones, la fuga de capitales y el pago de la deuda del sector público.

“El problema económico argentino no ha consistido en un exceso de industrias, sino en la escasez de exportaciones de toda índole : rurales, minerales, manufacturas e incluso servicios ( …) y el resultado ha sido una escasez persistente de divisas que ha provocado tasas muy bajas de formación de capital real y de incremento de la productividad”, señaló Carlos F. Díaz Alejandro ( Ensayos sobre la historia económica argentina , 1970).

Los términos de intercambio (precios internacionales de las exportaciones, menos costo financiero de las importaciones) a partir de 2003 han sido los mejores de la historia argentina y alcanzaron un récord de 153 en marzo de 2008 (base 100=1993). Por eso el poder adquisitivo de las exportaciones aumentó U$S 36.000 millones.

La economía argentina creció 2.5% anual entre 1950 y 2008 (1.1% de aumento del PBI per cápita).

Pero entre 1970 y 1990 el PBI por habitante se hundió (-15%). De pronto, la tendencia cambió y entre 1990 y 2010, el ingreso per cápita creció 60% y hubo auge con un aumento notable de la relación exportaciones/PBI.

¿Qué tendencia apareció desde 1990? La producción agroalimentaria encabezada por la soja (harinas y aceites). Lo que está ocurriendo es que por primera vez en 70 años la Argentina dispone de una producción que al mundo le interesa comprar , sobre todo al sector más vigoroso del capitalismo globalizado: China/Asia. Por eso, han aparecido superávits externos capaces de financiar las importaciones necesarias para sostener una alta tasa de crecimiento.

El crecimiento económico argentino es un proceso de acumulación en condiciones de alta incertidumbre . Esta deriva de la crisis política y la fragilidad estructural del sector externo (carencia de dólares suficientes).

Este segundo factor de incertidumbre no está hoy presente, sobre todo en los sectores automotor y agroalimentario.

Sigue en pie el primero -la crisis política-, con fuerza acentuada en 2010.

Esta es la primera vez desde 1974 en que una crisis política, al no coincidir con un frágil sector externo, no provoca una crisis fiscal, monetaria y económica.

La cuestión que enfrenta la Argentina este año es cómo resolver su crisis política y organizar su producción -inversión, incentivos, infraestructura, instituciones- para multiplicar los productos que el mercado mundial le requiere y que son los que el país produce y exporta.

art original en clarin;

http://www.clarin.com/opinion/solvencia-exportaciones-empuja-crecimiento-argentino_0_304769664.html

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