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Archive for 26 mayo 2010

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Perspectiva global

El mundo regresa al abismo

económico

 

Nouriel Roubini
PARA LA NACION

NUEVA YORK.- Una interpretación de las crisis financieras es que son, en palabras de Nasim Taleb, acontecimientos del estilo de un “cisne negro” (es decir, fuera de lo habitual): sucesos no previsibles que cambian el curso de la historia. Pero en mi nuevo libro sobre las crisis financieras, Crisis Economics (La economía de las crisis), que versa no sólo sobre la crisis reciente, sino también sobre docenas de otras en la historia, tanto en economías avanzadas como en las en ascenso, muestro que las crisis financieras son acontecimientos del estilo de “cisnes blancos”, previsibles. Lo que está sucediendo ahora -la segunda fase de la crisis financiera mundial- no era menos previsible.

Las crisis son el resultado inevitable de una acumulación de riesgos y vulnerabilidades macroeconómicos, financieros y de políticas: burbujas de activos financieros, asunción de riesgo excesivo y apalancamiento, auges crediticios, relajación monetaria, falta de supervisión y regulación apropiadas del sistema financiero, codicia e inversiones arriesgadas por parte de los bancos y otras entidades financieras. La historia indica también que las crisis financieras suelen modificarse con el tiempo. Las crisis como las que hemos padecido recientemente se debieron inicialmente a una deuda y un apalancamiento excesivos entre los agentes del sector privado -familias, bancos y entidades financieras, empresas-, lo que con el tiempo propició un reapalancamiento del sector público cuando el estímulo fiscal y la socialización de las pérdidas privadas -programas de rescate- causaron un peligroso aumento de los déficits presupuestarios y del volumen de la deuda pública.

Si bien semejantes estímulos físcales y rescates pueden haber sido necesarios para impedir que la Gran Recesión se convirtiera en una nueva Gran Depresión, la acumulación de deuda pública, junto con la privada, entraña un gran costo. Con el tiempo hay que reducir esos grandes déficits y deudas mediante mayores impuestos y menos gasto y esa austeridad -necesaria para evitar una crisis financiera- suele aminorar el ritmo de la recuperación económica a corto plazo. Si no se abordan los desequilibrios fiscales mediante reducciones del gasto y aumentos de los ingresos, sólo quedan dos opciones: la inflación para los países que se endeudan en su propia moneda y pueden monetizar sus déficits o la quiebra para los países que se endeudan en una divisa extranjera o no pueden imprimir su propia moneda.

Los acontecimientos recientes en Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España (Piigs) son la segunda fase de la reciente crisis financiera mundial. La socialización de las pérdidas privadas y la laxitud fiscal encaminada a estimular las economías en recesión han propiciado una peligrosa acumulación de déficits presupuestarios y deuda pública. La reciente crisis financiera mundial no ha acabado: ha alcanzado una fase nueva y más peligrosa.

Una definición práctica de una crisis financiera es la de un episodio que obliga a las autoridades a pasar un largo fin de semana intentando desesperadamente anunciar un nuevo plan de rescate para evitar el pánico nacional y mundial antes de que los mercados abran el lunes. En los últimos años, esas sesiones de fines de semana y sin dormir estuvieron dedicadas a los rescates necesarios de empresas privadas.

Esos dramas de fin de semana no han acabado. Ahora llega el rescate de los rescatadores, es decir, los gobiernos. La escala de estos rescates aumenta. Durante la crisis financiera asiática de 1997-1998, Corea del Sur recibió un rescate del FMI que se consideró grande: US$ 10.000 millones. Pero, después de los rescates de Bear Sterns (40.000 millones), Fannie Mae y Freddie Mac (200.000), AIG (hasta 250.000 millones), el Programa de Rescate de Activos Tóxicos (700.000 millones), ahora tenemos la madre de todos los rescates: el billón de dólares de rescate de los miembros de la eurozona con problemas por parte de la Unión Europea y el FMI.

Los gobiernos que rescataron nuestras empresas privadas necesitan ahora rescates, a su vez, pero ¿qué ocurrirá cuando se acabe la buena disposición política de Alemania y otros acreedores disciplinados -muchos de ellos correspondientes ahora a mercados en ascenso- a financiar semejantes rescates? Si bien se conoce la medicina adecuada para evitar catástrofes fiscales, el obstáculo principal para la disciplina es que los gobiernos débiles de todo el mundo carecen de capacidad y voluntad políticas para aplicar la austeridad. El estancamiento político que hay en Washington y el Congreso de EE.UU. demuestra la falta del espíritu bipartidario necesario para abordar las cuestiones fiscales. En el Reino Unido, un Parlamento sin mayoría ha tenido como consecuencia un gobierno de coalición que tendrá gran dificultad para aplicar disciplina fiscal.

En Alemania, la canciller Angela Merkel ha perdido unas elecciones estatales decisivas; después del rescate de Grecia y Japón tiene un gobierno débil e ineficaz que parece negarse a reconocer la magnitud del problema que afronta. En Grecia hay disturbios en las calles y huelgas en las fábricas; en el resto de los Piigs, la disciplina fiscal será política y socialmente dolorosa.

El autor es profesor de Economía en la Escuela Stern de la Universidad de Nueva York

700.000
millones de dólares

  • Es el monto del rescate de activos tóxicos de bancos de EE.UU. La cifra fue superada por el billón de dólares que la UE y el FMI darían a países de la eurozona en crisis.

ORIGINAL EN LA NACION:

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1267589

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La última oportunidad

 

Jeremy Rifkin apela al valor de la empatía como una manera de hacer frente a las crisis planetarias. El pensador norteamericano encuentra allí una ocasión definitiva para sortear consecuencias que de lo contrario serían catastróficas

Rifkin

Por Ana María Vara
Para LA NACION

 

La civilización empática
Por Jeremy Rifkin
Paidós
TRAD.: Genís Sánchez Barberán y Vanesa Casanova
704 Páginas
$ 89

 

Los años noventa no marcaron el fin de la historia como quería Francis Fukuyama, ni el posmodernismo el fin de los grandes relatos. Si hacía falta otra demostración, aquí está el último libro de Jeremy Rifkin, que propone un nuevo modo de entender la historia de la humanidad, a contrapelo del discurso dominante de la reciente década infame, el neoliberalismo, basado en el supuesto de que el egoísmo guía nuestras acciones. La fuerza que ha dado dinamismo a la historia no es el interés propio sino la compasión, la capacidad de ponernos en el lugar del otro, de sentir sus pesares y festejar sus alegrías: ésa es la tesis -la apuesta, la esperanza- de La civilización empática . La carrera hacia una conciencia global en un mundo en crisis. 

“Esta nueva forma de contemplar la naturaleza humana abre la puerta a una narración que no se ha contado hasta ahora”, explica Rifkin, profesor de la Wharton School de la Universidad de Pensilvania, asesor de gobiernos y autor de una veintena de libros que marcaron tendencia, como El siglo de la biotecnología , El fin del trabajo y La economía del hidrógeno . La ambiciosa promesa de La civilización empática es, explícitamente, revisar el pasado desde una nueva perspectiva, con ojos que “revelan la dramática historia del desarrollo de la empatía humana desde nuestro pasado mitológico hasta la incipiente conciencia humana dramatúrgica del siglo XXI”. 

Ahora bien, no se trata de un relato desinteresado. Porque generosidad es, precisamente, lo que el presente exige para que la humanidad pueda salvarse del apocalipsis ecológico. La contracara de la empatía es la entropía: el consumo de energía de la especie humana ha alcanzado niveles insostenibles para el planeta. Si no cambiamos nuestro modo de vivir, las consecuencias serán catastróficas. Entonces, no es tanto que seamos empáticos como que necesitemos serlo. Y de manera urgente: por eso el subtítulo del texto incluye la palabra “carrera” ( race ). 

Este segundo aspecto sitúa el libro de Rifkin en otro grupo de obras en auge: las que intentan responder a dos crisis que se sienten muy agudamente en Estados Unidos. Nos referimos al problema del calentamiento global, grave en un país altamente dependiente del petróleo, y a la declinación de su liderazgo frente al avance irrefrenable de China. Tres secciones marcan las fases argumentativas de la propuesta de Rifkin, que oscila entre descripción y prescripción. La primera revisa trabajos científicos que sostienen que, en lugar de ser agresivos y competitivos, somos “una especie fundamentalmente empática”. Apoyándose en nuevas teorías como la del apego, que rescata el “instinto social” de Darwin y descarta a Freud, Rifkin nos da nueva vida al denominarnos homo empathicus

En la segunda parte, acomete la reescritura de la historia, desde las civilizaciones teológicas de la Antigüedad, pasando por Roma, la Edad Media, el Renacimiento, el surgimiento de la economía de mercado, hasta las etapas “existencialista” y “posmoderna”. El recorrido, de más de 200 páginas, es tributario de innumerables autores, entre los que sobresale el gurú de los medios Marshall McLuhan. Porque la historia que escribe Rifkin tiene dos ejes de cambio: el uso de la energía y los medios de comunicación. La cercanía a McLuhan se hace notable en una casi cita con que Rifkin caracteriza el presente, tema de la tercera sección. Referencia que podríamos calificar de plagio, si por lo reconocible no resultara un homenaje: “Al extender el sistema nervioso central de cada individuo y del conjunto de la sociedad, las revoluciones de las comunicaciones proporcionan un terreno de juego cada vez más inclusivo para que se desarrolle la empatía y se expanda la conciencia”. 

Rifkin habla de una tercera revolución industrial y del surgimiento de la Edad de la Empatía, que ha superado a la Edad de la Razón. Así como Internet con sus infinitas posibilidades de interconexión es una de las claves de esta nueva etapa, las redes de energía son el otro pilar tecnológico. Rifkin habla de los combustibles fósiles y la tecnología nuclear como de energías “elitistas”, a las que contrapone las “energías renovables distributivas”: la “geopolítica” del pasado podría -debería- ser reemplazada por una “política de la biosfera”. 

Suena bien. Con un uso de la retórica que ronda lo publicitario, Rifkin habla de un “capitalismo distributivo” y de la “sabiduría de las multitudes”, cuestiones que ejemplifica con el caso de la minera canadiense Goldcorp, que hizo un concurso por Internet para buscar nuevos yacimientos en el territorio que controla, con brillantes resultados para la minera. Más simpáticas aunque igualmente centradas en el Norte son sus referencias a las tecnologías peer-to-peer y los casos de Wikipedia y Linux. Con lo que supone de impulso a la renovación tecnológica para los países desarrollados, no sorprende que sus ideas sean seriamente consideradas por el Parlamento Europeo, ni que Rifkin sea líder del Third Industrial Revolution Global CEO Business Roundtable, una cámara de más de cien compañías de energías renovables, firmas de arquitectura, empresas constructoras, inmobiliarias, de transporte y servicios. 

La nueva revolución, nos dice Rifkin con sus palabras y sus asociaciones, estará liderada por las empresas de los países centrales. Es el público al que se dirige, aquellos a quienes quiere convencer, podría argumentarse: los líderes mundiales, los que deciden. También es cierto que son más o menos los mismos que dirigieron el mundo durante la presuntamente declinante Edad de la Razón. Cuesta creer que estos actores puedan traer los cambios radicales que, en el diagnóstico de Rifkin, los tiempos demandan. 

© LA NACION  

 original en LA NACION:

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1265946

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European Commission –

Economic and Financial Affairs –

Issue 17 | April 2010
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Commissioner Olli Rehn © European UnionInterview with Commissioner Olli Rehn

Olli Rehn, the new Economic and Monetary Affairs Commissioner, took office on 10 February 2010 following endorsement of the whole Commission line-up by the European Parliament. The Finn was previously Commissioner for Enlargement and has a long political career at European level as a Member of the European Parliament, Economic Policy Adviser to the Prime Minister of Finland, and Head of Cabinet of former Finnish Commissioner Liikanen. Here Commissioner Rehn tells European Economy News about his vision for his five-year term of office.

Women Technicians © Stephen Coburn – Fotolia.comEurope’s ‘moment of truth’: how the Europe 2020 strategy must transform the Union
The crisis has made the task of securing Europe’s future economic growth more difficult and exposed some structural economic weaknesses. A lack of concerted action could consign Europe to relative decline.
 
Protests in Athens ©AFP BelgaDivergences within the euro area: threat and opportunity
Divergences in the competitive positions and current-account balances of euro area Member States have been building up over the past decade. The divergences may threaten both the economic stability of individual countries and the cohesiveness of the euro area.
 
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At its meeting in October 2009, the European Council agreed on the need for a coordinated exit from fiscal stimulus policies and for fiscal consolidation. But at the same time Europe, and the world, is likely to face enormous financing needs in the coming decades, to meet the costs of financial stability, climate change and development.
 
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Business and consumer surveys are a proven, and increasingly sophisticated, tool for economic analysis. The results of such surveys reflect economic agents’ judgements about past, current and future economic developments.
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http://ec.europa.eu/economy_finance/een/index_en.htm

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