Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 10/03/10

CUESTA ARRIBA …

cashDomingo, 7 de marzo de 2010

Cuesta…

 Por Javier Lewkowicz

Gobiernos europeos buscan que beneficios previsionales adquiridos por los trabajadores sean una de las principales variables de ajuste para afrontar sus problemas fiscales. Además de suba de impuestos, congelamiento de salarios u otras medidas que están llevando adelante los países más complicados en el frente financiero, casi todas las administraciones están discutiendo modificar el sistema previsional. Las opciones que se manejan, en todos los casos, van en contra de los jubilados actuales y futuros. En cambio, ninguno contempla aumentar las contribuciones patronales. Buscan llegar a un esquema previsional que sea “autofinanciable”. Es decir, que no se deba sostener con recursos públicos provenientes de otras fuentes, lo que va en desmedro de un importante mecanismo de redistribución del ingreso.

Europa analiza recortes encubiertos a los jubilados y el incremento en la edad mínima para el retiro. Además, buscan que los regímenes privados aumenten su participación en detrimento del sistema de reparto, que rige en la mayoría de los países. Pero a mediano y largo plazo se enfrentan a otro problema: la creciente inviabilidad del sistema en términos de autofinanciamiento. La baja natalidad, el aumento del empleo en negro y la relativamente escasa incorporación de mano de obra al mercado laboral reducen los aportantes en relación a los pasivos, que a su vez se incrementan por el aumento de la esperanza de vida.

La postura que comienzan a llevar adelante los distintos gobiernos europeos con el sistema previsional está siendo apoyada e impulsada desde la OCDE, la organización que nuclea a los países industrializados. En España, la crisis y la decisión de reducir el déficit fiscal llevaron a anunciar el nuevo plan previsional. El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero quiere elevar la edad de jubilación de 65 a 67 años y aumentar el número de años necesario para calcular la pensión. Estos cambios encuentran fuerte rechazo en el movimiento obrero, que convocado por las dos principales centrales realizó manifestaciones en todo el país. En cambio, la OCDE manifestó su apoyo y propuso medidas complementarias.

En un documento referido al “problema previsional”, esa organización resaltó que los gobiernos deben considerar “vincular la edad de jubilación a la esperanza de vida”. Con ello, confeccionar un sistema donde el momento del retiro se vea paulatinamente incrementado. En Gran Bretaña también están circulando propuestas de este tipo y ya hubo manifestaciones de repudio, argumentando que discrimina a favor de los estratos sociales de mayor poder adquisitivo, puesto que la esperanza de vida está correlacionada con la posibilidad de acceso a mejores condiciones de vida. Según un informe de la Universidad de Londres, “los más ricos viven siete años más que los más pobres y gozan de 17 años extra de buena salud”.

Los británicos quieren aumentar progresivamente la edad de jubilación de 65 a 68 años. “La gente va a tener que trabajar más tiempo, debido en parte a que nosotros, como nación, no vamos a ahorrar tanto como en el pasado para la jubilación”, indicó David Norgrave, presidente del Regulador de Pensiones. Según el National Institute of Economic and Social Research, extender la vida laboral durante 18 meses inyectaría 15 mil millones de libras a la economía de la isla.

Otra opción para la OCDE sería “aumentar la edad efectiva de jubilación mediante un incremento en el número mínimo de años necesario para obtener una pensión completa”. Un esquema de este tipo tiene el sistema francés, donde la edad mínima es de 60 años –la más baja de la Unión Europea–, pero el trabajador tiene que haber aportado 40,5 años para cobrar una pensión completa, cifra que se elevará a 41 en 2012.

“Otra medida apropiada sería computar las pensiones teniendo en cuenta la vida laboral completa y no sólo los últimos 15 años”, indica la entidad. Como el salario sigue una tendencia más o menos ascendente según la antigüedad en el puesto, el promedio salarial de toda la vida laboral será inferior al de los últimos 15 años de actividad. Mediante esta propuesta se busca reducir el haber.

Son todas manifestaciones de un fenómeno de corto plazo: la necesidad de mejorar las cuentas fiscales. Tal es el caso de España y de Grecia. Pero además, Europa está encarando un complicado proceso de redefinición del esquema previsional en vistas al mediano y largo plazo, para evitar que el creciente envejecimiento de la población jaquee la autofinanciación del sistema.

Uno de los factores que explican el envejecimiento es la baja natalidad, relacionada con la integración al mercado laboral de la mujer. Por otro lado, los avances de la ciencia alargan cada vez más la esperanza de vida y además el mercado laboral tiene dificultades para el ingreso de los jóvenes. Estos elementos definen un esquema previsional donde la proporción de trabajadores activos es cada vez menor en relación con los pasivos.

Otra opción que se estudia es ir cambiando el tipo de sistema previsional, que ahora son estatales con capitalización voluntaria, aunque la vía privada es minoritaria. La OCDE destaca que las reformas deberían complementarse con “una política clara dirigida a incrementar las contribuciones a las pensiones privadas”. En concreto, buscan que el sistema de reparto vaya quedando paulatinamente relegado, a favor de un esquema de ahorro personal.

Las estimaciones técnicas más usuales marcan que se necesitan 2,5 aportantes por retirado para que el sistema se autosustente. En la Argentina, esa relación es casi 1 a 1, pero el problema mayor es el desempleo y sobre todo la informalidad laboral, que roza el 40 por ciento. Los “teóricos del ajuste económico” se quejan de las moratorias y los planes de facilidad para jubilarse, que incrementaron sustancialmente la cantidad de pasivos. En Europa pretenden que el ajuste recaiga sobre los trabajadores con medidas que reducen el haber, limitan la inserción laboral de los jóvenes y aumentan los años laborales y de aportes.

Como los grupos políticos locales identificados con la corriente conservadora han replicado históricamente las estrategias de ajuste de los países centrales, no sería una sorpresa que esas propuestas de ajuste de la OCDE lleguen a estas latitudes. Mientras tanto, la ortodoxia ni aquí ni allá contempla que la sustentabilidad se puede alcanzar a partir del aumento de las contribuciones patronales, que descargaría parte del ajuste sobre los empresarios. Tampoco considera que el sistema previsional tenga un financiamiento estructural vía recaudación de impuestos directos, que constituye una forma progresiva de redistribución del ingreso

Horacio González, abogado de la CTA experto en derecho previsional

“Una ofensiva del capital financiero”

 

¿Qué evaluación hace de las modificaciones que pretenden llevar a cabo los gobiernos europeos en relación con el sistema previsional?

–Es parte de una serie de medidas de ajuste dirigidas a la clase trabajadora, tanto los activos como los pasivos. Ya desde hace tiempo que la OCDE y los organismos financieros internacionales dicen que hay problemas con la viabilidad del sistema previsional, también remarcando la necesidad de incorporar más activamente al sistema de capitalización. Estas reformas constituyen una ofensiva del capital financiero sobre el sistema de pensiones.

¿Buscan así mejorar las cuentas fiscales?

–El déficit público es un tema central. Hay una fuerte directiva de la Unión Europea para ajustar el gasto público y uno de sus componentes más importantes es la seguridad social.

Los gobiernos justifican la medida porque consideran que el sistema tiene una tendencia a no autofinanciarse.

–El problema demográfico es real pero no a corto ni a mediano plazo. En realidad se está obviando la discusión central, que es el carácter del sistema previsional: si es redistributivo o no. El sistema de pensiones constituye un mecanismo redistributivo de excelencia, para lo cual el Estado debe financiarlo con impuestos directos.

¿Cuál es la visión que fundamenta las modificaciones que están realizando?

–La noción del autosustentamiento está ligada con el esquema neoliberal, que no concibe al sistema previsional de forma redistributiva, sino como una unidad en sí misma. Es una confrontación entre dos enfoques. El neoliberalismo considera los derechos sociales como derechos condicionados. Un derecho puede estar condicionado, por ejemplo, por el momento fiscal. Esto lesiona el principio de progresividad, que estipula que los avances sociales no pueden retrotraerse

CLAVES

Ajuste previsional

Ante la crisis fiscal y financiera, gobiernos europeos hacen recaer el ajuste sobre trabajadores y jubilados.

Impulsan recortes a los jubilados y el incremento en la edad mínima para el retiro.

Buscan que los regímenes privados aumenten su participación en detrimento del sistema de reparto, que rige en la mayoría de los países.

La baja natalidad y el aumento del empleo en negro constituye una debilidad estructural del régimen.

También lo afecta la escasa incorporación de mano de obra al mercado laboral

Así se reducen los aportantes en relación con los pasivos, que a su vez se incrementan por el aumento de la esperanza de vida

ORIGINAL EN CASH DE PAG 12:

 http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-4202-2010-03-09.html

 

Read Full Post »

LA SORPRENDENTE EVOLUCION DE LOS SALARIOS SEGÚN EL INDEC
Publicado el 05/03/2010

Por SEL Consultores
 
2009 fue un año recesivo. En el mercado de trabajo, la caída en el nivel de actividad se expresó –entre el último trimestre de 2008 y el tercero de 2009- en la pérdida de unos 230.000 empleos privados registrados, y probablemente no menos de 120.000 empleos asalariados no registrados (1) .

Parte de esta pérdida se compensó con la expansión del empleo público provincial. En las provincias que transfirieron sus cajas de previsión a la Nación, el empleo público aumentó en 73.000 personas. Esto no incluye varias administraciones provinciales con mucho peso, como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, por lo que se puede asumir que el incremento no fue inferior a 100.000 y posiblemente de más de 120.000 puestos (2).

En cualquier caso, es claro que la recesión afectó la capacidad de negociación salarial en el sector privado (así como el incremento del empleo público es responsable de una parte del mayor déficit fiscal en las provincias). El registro de las declaraciones de los empleadores a la AFIP para el pago de las contribuciones de la seguridad social, indica que el crecimiento de los salarios en el sector formal disminuyó desde 31% a/a en el cuarto trimestre de 2008 a 19% en el tercero de 2009. La masa salarial registrada según esta fuente cayó aún más, desde 37% a 15%.

El INDEC publica los datos del registro de la seguridad social provistos por la AFIP en la sección de cuentas nacionales. Pero por otro lado, elabora un Índice de Salarios, que mide la evolución de las remuneraciones de todos los asalariados, incluyendo los privados registrados y no registrados, y el sector público. A diferencia del registro administrativo de la seguridad social, en el que las altas y bajas de empresas y de asalariados pueden modificar en el margen el mix de ocupaciones, el Índice de Salarios mide las variaciones de una canasta fija, con una estructura de ponderaciones por ocupación y ramas de actividad, representativa del universo asalariado (3).

Esta diferencia, a la que debe agregarse que en el Índice de Salarios la retribución se define por la realización de las tareas correspondientes al puesto de trabajo, independiente de las condiciones particulares del trabajador(4), hace esperable disimilitudes en la evolución de los promedios de ambas fuentes.

No obstante, la comparación muestra, con la sola excepción del 3º trimestre de 2009, unas disparidades muy superiores a las que podrían explicarse por razones metodológicas: en 2008, la diferencia promedio es de más de 10 puntos porcentuales, y en el período recesivo es cercana a 7 puntos. Ni los cambios marginales en el mix de ocupaciones, ni las diferencias en la definición de la remuneración, pueden aclarar unas discrepancias de esa magnitud.

La comparación sugiere que, aún con sus restricciones metodológicas, la serie basada en las declaraciones de los empleadores a la AFIP refleja mucho mejor la tendencia del ciclo que el índice salarial elaborado por el INDEC. Para este último, los cambios en el nivel de actividad y el estado del mercado de trabajo no parecen haber afectado la evolución de los salarios privados registrados: la variación en la tasa interanual entre las fases de pleno empleo en el sector formal (incluyendo 2007) y de caída en el nivel de ocupación (último trimestre de 2008 – tercero de 2009) es de apenas un punto porcentual.

Pero lo más sugestivo del Índice de Salarios del INDEC, es la evolución comparada de los salarios privados registrados y no registrados.

Con base en el último trimestre de 2001, que es cuando comenzó a elaborarse, el valor del subíndice de esos últimos continúa aún por debajo del de los primeros; la brecha negativa es ahora de 14%.

Sin embargo, el mismo indicador muestra que luego de la crisis (tomando como base el primer trimestre de 2003) y con funcionamiento pleno de los mecanismos de negociación (es decir, después de los aumentos por decreto para el sector privado) los salarios no registrados habrían aumentado más que los privados registrados. En este caso, la brecha entre unos y otros es ahora de 11% a favor de los informales.

Del Índice de Salarios se deduciría, por consiguiente, que la ventaja que muestran los salarios privados registrados desde el inicio de la serie, se debería, en su mayor parte, a que soportaron mejor la crisis de 2002, y les llegaron más los aumentos de suma fija dispuestos por el Gobierno. Llamativamente, los informales se habrían recuperado, y en definitiva beneficiado más del ciclo de alto crecimiento y de la regularización del mercado de trabajo, que los asalariados privados formales. Las curvas de variación de los subíndices se cruzan a favor de los salarios no registrados a fines de 2006, momento en que, paradójicamente, el sector formal del mercado laboral se aproximaba al pleno empleo, en tanto el segmento informal continuaba con un desempleo de dos dígitos. Según el INDEC, en 2008 los salarios no registrados habrían crecido en promedio 33% y en 2009, –año recesivo- 28%.

Parece difícil que en el período de alto crecimiento de la economía, con un sector formal del mercado de trabajo muy cercano al pleno empleo, la capacidad de negociación de los sindicatos haya sido inferior a la de los trabajadores informales. Pero mucho más difícil aún es que, según muestra el Índice de Salarios del INDEC, durante un período recesivo como el reciente, las remuneraciones de los asalariados no registrados hayan crecido 1,5 veces respecto de los salarios privados registrados, y más que éstos en cualquier momento de la serie desde su inicio en 2001.

Entre el último trimestre de 2008 y el tercero de 2009, en efecto, el índice muestra que los salarios no registrados acumularon un incremento de 26% (y un interanual de 33%) vs. un aumento de los salarios privados registrados de 17%. Mucho más plausible, durante la crisis de 2002 el mismo índice señaló una caída de los salarios no registrados de 6% y un aumento de los salarios registrados de 16%.

Tampoco resulta explicable que en este último período recesivo -donde además se desaceleró la inflación- los salarios no registrados hayan aumentado sensiblemente más que en la etapa de alto crecimiento de la economía.

No parece, por consiguiente, que el Índice de Salarios refleje apropiadamente la evolución de las remuneraciones, ni de los asalariados privados registrados, ni, sobre todo, de los informales. Lo mismo podría concluirse de los salarios del sector público. Como en otros indicadores del INDEC, las dudas sobre este índice aparecen a partir de 2007. Quizás valga la pena recordar que los asalariados informales se concentran en los escalones inferiores de la pirámide distributiva, y que sus remuneraciones influyen significativamente en el cálculo de la pobreza.

1. Asumiendo que la tasa de pérdida (entre el último trimestre de 2008 y el tercero de 2009) de los empleos asalariados no registrados, es semejante a la de los empleos privados registrados: -3,9% Este último dato surge de las declaraciones de los empleadores a la seguridad social, publicada por el INDEC (Evolución de la distribución funcional del ingreso – Remuneración del trabajo asalariado, diciembre de 2009). Debe tenerse presente que los subsidios del Estado para el pago de parte de los salarios permitieron preservar 80.000 empleos privados que, de otro modo, se hubieran perdido. El supuesto de igualación de la caída del empleo no registrado al del empleo registrado, por ende, es de mínima.

2. Es llamativo, sin embargo, que, en las cifras publicadas por el INDEC, el 90% del aumento del empleo público registrado se produjo en el tercer trimestre del año.

3. Véase INDEC, Índice de Salarios y Coeficiente de Variación Salarial, Metodológica Nº 16

4. Esto significa que en el Índice de Salarios, se excluyen pagos y descuentos como descuentos por inasistencias, pagos por horas extras, asignaciones familiares, etc. Para este índice, el salario del puesto de trabajo está compuesto por los pagos remunerativos y no remunerativos que percibe el trabajador, y que no se encuentran afectados por cambios en las cantidades producidas ni en las horas trabajadas.

 

art original en ESCENARIOS ALTERNATIVOS:

http://www.escenariosalternativos.org/default.asp?seccion=coyuntura3&subseccion=coyuntura3&nota=3784

Read Full Post »